El pasado domingo 1 de marzo de 2026, el "Cementerio de los Grandes" se vistió de gala para la Fecha 5 de nuestra Liga FUTVE, pero la fiesta se quedó a medias. A las 3:30 pm, el pitazo inicial marcaba lo que todos esperábamos fuera el despegue definitivo del Trujillanos FC ante un Anzoátegui FC que llegaba golpeado tras una goleada estrepitosa en la jornada anterior. La premisa era clara: los tres puntos tenían que quedarse en Valera sí o sí. Sin embargo, el destino —y nuestras propias falencias— nos entregaron un 1-1 que se siente más como una derrota que como un punto ganado. Escribo estas líneas hoy, 2 de marzo, ya 3 de Marzo del 2026, porque necesitaba que la cabeza se enfriara un poco para no dejarme llevar solo por la rabia del momento. Todavía me cuesta procesar cómo se nos escapó un partido que estaba servido para la reivindicación. Estamos entrando en un bache peligroso; ya no estamos en la categoría de plata donde el margen de error era más amplio, aquí en Primera División los errores se pagan caro y el descenso no perdona a los que se confían.
⚽ El destello de Abreu y el peso de las oportunidades perdidas
El planteamiento de la primera mitad dejó ver algunas luces en medio de la incertidumbre táctica. El 4-2-3-1 inicial, con Luis Terán bajo los tres palos y una defensa conformada por Umbría, Trejo, Chaverra y el capitán Mayker González, parecía dar garantías de solidez. En el medio, la novedad de Kevin González junto a Mosquera buscaba darle equilibrio a un equipo que necesitaba que Enderson Abreu jugara donde realmente es determinante: de enganche. Y así fue, aunque Anzoátegui pegó primero al minuto 14 aprovechando una desatención defensiva que nos dejó fríos, la respuesta llegó de los pies del que más sabe. Al minuto 24, tras una habilitación de David Livingstone, Abreu sacó un remate soberbio desde fuera del área que se colgó en el ángulo, un gol que seguramente peleará por ser el mejor de la jornada. El estadio estalló y parecía que la remontada era cuestión de tiempo, especialmente cuando se pitó un penal a favor del "Tru". Lamentablemente, Rivas Gamboa no estuvo fino y erró la ejecución, desperdiciando una oportunidad de oro que terminó condicionando el resto del encuentro y el ánimo del plantel.
📉 Las decisiones desde el banquillo: Un segundo tiempo confuso
Lo que ocurrió al iniciar el complemento es lo que más debate genera en la grada y en las redes sociales. Mientras muchos esperábamos que el equipo mantuviera la estructura para desgastar al rival antes de mover las piezas, el profesor Oswaldo Chaurant decidió realizar cambios radicales apenas arrancó la segunda mitad. La salida de Mosquera por el paraguayo Francisco Bareiro y la de Miguel Umbría por Greyberth Trompetera desdibujaron por completo lo que se había construido. Ver a Enderson Abreu retroceder su posición para cumplir funciones de recuperación, perdiendo su influencia en el ataque para acomodar un esquema de doble nueve, es algo que desde afuera resulta difícil de comprender. El equipo perdió la brújula y la fluidez. Los ingresos posteriores de "Lete" Ortiz y el debutante argentino Nicolás Femia tampoco lograron enderezar el rumbo de un Trujillanos que se veía cada vez más partido en la cancha. Para cerrar una tarde gris, la expulsión de Bareiro por doble amarilla nos dejó en inferioridad numérica, sentenciando nuestras aspiraciones de quedarnos con la victoria en casa.
📋 Rendimientos bajo la lupa: Quiénes cumplieron y quiénes quedaron a deber
Haciendo un balance individual de lo visto en el campo, hay nombres que rescatar y otros que deben replantearse su aporte actual al club. Enderson Abreu está un escalón por encima del resto; su gol y su entrega lo confirman como el alma del equipo. Kevin González cumplió con creces en su primera titularidad y David Livingstone, a pesar de sus fallos de cara al arco, fue de los pocos que intentó proponer algo distinto por la banda. Mayker González y Luis Terán aportaron la experiencia necesaria para evitar que el daño fuera mayor. En la zona de los "regulares" encontramos a jugadores como Trejo, Chaverra y el propio Femia, que en sus primeros minutos mostró chispazos de buen pie pero se vio limitado por el contexto del partido. En la acera de enfrente, los señalados por la grada son Rivas Gamboa, por su falta de puntería y malas decisiones en el área, "Lete" Ortiz, que sigue sin encontrar su mejor forma física y futbolística, y Bareiro, cuya expulsión fue un golpe innecesario para un equipo que ya estaba sufriendo para generar juego.
📢 Reflexión final: Un llamado a la coherencia y al trabajo serio
Hablemos claro, el funcionamiento colectivo del equipo hoy por hoy deja muchas dudas. No se trata de atacar por atacar, sino de exigir la evolución que un club con la historia del Trujillanos merece en la máxima categoría. Señor Oswaldo Chaurant, el mensaje es directo pero con el respeto que su trayectoria amerita: necesitamos un plan de juego claro y un once definido. Llevamos apenas 4 puntos de 15 posibles y dejar escapar puntos de local ante rivales que vienen en horas bajas no puede convertirse en la norma. La afición necesita entender por qué jugadores como Juan Deusa o Rideson Morillo no están siendo tomados en cuenta si están aptos para jugar, y por qué se manejó de forma tan hermética el tema de Joantony Carmona, quien ya entrena con normalidad. La pretemporada quedó atrás y el margen de error se agotó. El próximo domingo en Maturín contra un Monagas que llega herido es la oportunidad perfecta para demostrar que usted todavía tiene el control del grupo y la capacidad de revertir esta situación. Si no se ve un cambio de actitud y de resultados, quizás sea el momento de que la directiva y su cuerpo técnico evalúen qué es lo mejor para el futuro de la institución.