El fútbol tiene estas tardes donde el libreto parece repetirse, pero el matiz es lo que marca la diferencia entre la catástrofe y la esperanza. Hoy, en el césped de Pueblo Nuevo, el Trujillanos FC demostró que, si bien todavía estamos lejos de ser esa máquina ofensiva que todos soñamos, la identidad del equipo está mutando hacia una solidez defensiva que es, cuanto menos, digna de aplauso. Empatar a cero contra el Deportivo Táchira en su casa nunca será un resultado menor; es un ejercicio de supervivencia pura, un despliegue de orden táctico que nos deja con la sensación de que el bloque defensivo está encontrando su forma, aunque arriba la pólvora siga mojada y los nombres propios empiecen a pesar por su bajo rendimiento. No se trata solo de colgarse del travesaño, sino de entender que ante rivales de este calibre, la inteligencia emocional y el orden son las únicas armas para no salir goleado en una plaza que siempre impone respeto.
Todo se vio ordenado desde el arranque y, como ya viene siendo una costumbre amarga, el rival empezó con los ataques constantes y las recuperaciones rápidas en zona de compromiso. El balón, tanto en el primer tiempo como en el segundo, se vio dominado casi en su totalidad por el Táchira, pero la consigna aquí es que Trujillanos esta vez mostró un orden defensivo real. A pesar de que el marcaje individual se fallaba en algunas transiciones específicas, el dibujo defensivo era claro y se repetía: jugábamos al contragolpe puro. Hubo ocasiones clarísimas que, a no ser por la figura de Luis Terán, hubieran significado goles en contra que habrían destruido el planteamiento temprano. Fue un partido de dientes apretados donde se volvió a sufrir, es cierto, pero con algunas intervenciones en ataque que, desde mi punto de vista, fueron aceptables dadas las circunstancias del encierro en San Cristóbal.
📋 El dibujo táctico de Chaurant: Un 4-3-3 de puro sacrificio y repliegue
El planteamiento de Chaurant hoy no fue un experimento al azar, sino una apuesta por la juventud y el orden en las líneas de fondo para contrarrestar la jerarquía del local. Con la novedad de la primera titularidad para varios elementos, el equipo se paró con una estructura que buscaba cerrar los pasillos internos y obligar al rival a tirar centros intrascendentes. El dibujo fue claro y se mantuvo durante gran parte del encuentro, priorizando el repliegue bajo la consigna de jugar al contragolpe, aprovechando los espacios que dejaba el Táchira al volcarse al ataque. Esta fue la alineación que saltó al campo:
Arquería: Luis Terán.
LD: Miguel Umbría (Primera titularidad y cumpliendo con creces).
Centrales: Néstor Trejo y Fabián Chaverra (Repitiendo la línea del domingo pasado ante Carabobo).
LI: Mayker González.
Mediocampo: Greyberth Trompetera (Pivote y primera titularidad), Leomar Mosquera (Primera titularidad) y Enderson Abreu.
Ataque: David Livingstone (ED), Juan Carlos "Lete" Ortiz (EI) y Rivas Gamboa (DC).
En el segundo tiempo, los cambios fueron Ridenson Morillo, Joantony Carmona (quien redebuta en la primera división después de dos años sin jugar), Julián Figueroa, Kevin González y Francisco Bareiro. Entraron por Ortiz, Livingstone, Mosquera, Trompetera y Gamboa respectivamente. Los cambios mantuvieron el cero y generaron un par de ocasiones que pudieron dar la sorpresa en Pueblo Nuevo. Sin embargo, me parece que el cambio por Ridenson pedía mejor una pieza más explosiva como Albaro Polo, considerando que jugábamos exclusivamente a la contra y necesitábamos ese último empujón de velocidad pura para liquidar al rival cuando estaban jugados arriba.
⚖️ El termómetro del Guerrero: Aprobados, Regulares y Desaprobados
En este análisis sin filtros, hay que separar el trigo de la paja. No todos corrieron con la misma suerte ni mostraron el mismo compromiso táctico en una plaza tan exigente. Mientras algunos se ganaron el respeto de la grada por su entrega, otros parecen estar pasando por un bache de rendimiento que ya preocupa por la falta de actitud y de fútbol.
Aprobados:
Luis Terán: La figura indiscutible junto a Trejo. Sacó balones que ya se cantaban como gol y mantuvo la calma del equipo en los peores momentos.
Néstor Trejo: Impasable por arriba y por abajo, líder absoluto de la zaga.
Fabián Chaverra: Solidez pura repitiendo buena actuación.
Miguel Umbría: Estuvo a la altura de su primera titularidad en un escenario de fuego.
Enderson Abreu: El que más intentó darle sentido a la salida y conectar líneas.
Regulares:
Mayker González: Cumplió en defensa pero sin proyección ofensiva.
Julián Figueroa: Entró para aguantar el resultado y dar experiencia al grupo.
Joantony Carmona: Aceptable regreso, necesita minutos para volver a ser el jugador que recordamos.
Trompetera y Mosquera: Correctos para ser su primera vez desde el arranque en este contexto tan pesado (aunque trompetera no me gusto tanto sabiendo que es lateral derecho).
Francisco Bareiro: Al día de hoy le ganó la posición a Gamboa sin hacer gran cosa, simplemente por tener más presencia física.
Desaprobados:
Juan Carlos "Lete" Ortiz: Hasta ahora ha sido una estafa como fichaje. Se le compra como un extremo que encara y tiene velocidad, pero está pesado. No corre, no mide tiempos y ni siquiera ayuda al repliegue defensivo. Hoy fue jugar con uno menos.
David Livingstone: Mi problema con él es que, aunque tiene una velocidad notable y un corazón indomable, el no mide su potencia. No tiene pausa, decide mal y termina estampándose contra el suelo sin sacar provecho.
Rivas Gamboa: ¿En serio qué le pasa a Gamboa? Lleva rato haciendo las cosas mal. No genera, no se asocia y comete errores de amateur teniendo 27 años. Parece que su campaña goleadora en segunda división fue solo un espejismo de un año bueno. Está perdido.
🏁 Con la fe intacta: ¿Suerte de Guerrero o falta de piezas?
Al final del día, el balance nos deja con el mismo dilema de siempre. ¿Metimos en problemas al Táchira? Sí, logramos desesperarlos y sacarles un punto en su feudo. ¿Mejoramos en ataque? Rotundamente no. Hoy se repitió el guion de que Dios está de nuestro lado y tiene la camiseta del Trujillanos puesta, porque si bien hay elementos rescatables, es evidente que faltan piezas y, lamentablemente, sobran otras que solo restan en el campo. El equipo de Chaurant muestra una cara defensiva digna, pero la delantera es un desierto de ideas que depende de chispazos aislados.
Aun tengo la esperanza de que la victoria llegará, pero para eso hay que dejar de vivir del "casi" y empezar a ser contundentes. Por ahora, hay que concentrarse al máximo para enfrentar a Portuguesa en Valera. En nuestra casa el empate no sirve; allí hay que ratificar que este punto en San Cristóbal no fue solo suerte, sino el inicio de algo más sólido. La fe en el amarillo y marrón sigue intacta, pero la exigencia tiene que subir si queremos dejar de sufrir cada domingo.