Dos partidos. Una goleada histórica ante un gigante como Inglaterra (3-0) y un luchado empate (1-1) contra una fuerte selección egipcia que terminó jugando con 10 hombres en la segunda parte. La Vinotinto Sub-17 de Oswaldo Vizcarrondo está en el Mundial de Qatar 2025 y, lo más importante, está compitiendo con una identidad clara.

El balance de 4 puntos en el Grupo E nos tiene ilusionados y con un pie en la siguiente fase. Sin embargo, es momento de enfriar la cabeza y ver más allá del marcador. El análisis que le gusta a esta casa no se queda en el grito de gol, sino en el ADN de la camiseta que está reapareciendo.


🧠 La Filosofía Vizcarrondo: El Acertado Reconocimiento del Biotipo Nacional


Si algo se ha mantenido inamovible en este proceso, es la filosofía del cuerpo técnico y su profundo entendimiento del jugador que hoy tenemos en Venezuela. Y aquí es donde reside la principal clave del éxito de Vizcarrondo: entiende cómo debe jugar el futbolista venezolano en la actualidad.

Existe una visión equivocada, propagada durante años, que dictaba que el jugador criollo debe basar su juego en la solidez defensiva extrema y las transiciones rápidas y verticales como única herramienta. Esto, como hemos analizado en profundidad en este blog, es un error que no permite la evolución. El biotipo promedio del jugador criollo no está hecho para el contragolpe permanente. Nuestra mayor fortaleza está en otros atributos:

  • El Pie: Capacidad para Asociarse y Elaborar: Contamos con mediocampistas de excelente pie, interiores que saben girar y encontrar espacios, y laterales que dominan la salida en corto.

  • El Físico: Sin Abundancia de Velocistas Extremos: Intentar sostener un bloque bajo solo para competir en transiciones largas nos pone en desventaja. La técnica asociativa es nuestra ventaja diferencial.

Por esta razón, la gran certeza de Vizcarrondo es que ha adoptado el estilo que más conviene a estas características: posesión organizada, presión tras pérdida y construcción paciente desde el mediocampo. El equipo prioriza un orden que no es pasivo, sino que sirve de plataforma para activar la calidad técnica de sus volantes y la limpieza en la circulación.

Ante Inglaterra, el éxito fue la perfecta combinación de disciplina táctica para recuperar, seguida inmediatamente por la inteligencia para asociarse y construir a través de pases precisos y no solo a través de la carrera. Este modelo sienta un precedente crucial para las categorías superiores, pues consolida una identidad competitiva y basada en el balón.


🎯 Nervios de Acero: La Urgencia de la Concreción y la Madurez Competitiva


Si pasamos a lo que nos tiene el corazón en la garganta, es esa recurrente situación criolla de generar múltiples ocasiones sin la contundencia necesaria para cerrar los partidos.

El encuentro contra Egipto fue el caso de estudio perfecto. La expulsión del rival en el segundo tiempo nos puso en superioridad numérica, una ventaja que en el fútbol de élite debería traducirse en un dominio absoluto y una sentencia rápida del marcador. Demostramos que podemos mover la pelota con criterio y llegar al último tercio con facilidad. Sin embargo, la última decisión —el pase filtrado definitivo, el remate cruzado con precisión, la frialdad en el área— se diluyó constantemente.

💬 Esta falta de instinto asesino para matar el partido genera una ansiedad innecesaria, tanto en el campo como en la grada. En el fútbol mundialista, el no concretar te expone al error mínimo y a la potencial tragedia del empate o la derrota, como casi sucede. No es una crítica a la calidad, sino una observación sobre la madurez competitiva. El camino es largo y este equipo debe aprender que la mentalidad ganadora se consolida, sobre todo, cuando la pelota entra.

La gestión emocional en los metros finales es un punto que requiere una atención máxima y urgente para los próximos compromisos.


🪑 La Limitación del Banquillo: Una Realidad Injusta en las Críticas

Un tema inevitable que ha surgido en el debate son las críticas superficiales a las sustituciones realizadas por Vizcarrondo, especialmente en el encuentro contra Egipto. Aquí es donde los analistas debemos ser implacables con la objetividad.

La realidad táctica de este Mundial Sub-17 es que la convocatoria es de 21 jugadores y no de 23, la cifra habitual en las Copas del Mundo. Esta reducción de dos efectivos menos en el banco de suplentes limita de forma dramática el margen de maniobra del entrenador. No se trata de una elección del técnico; es una restricción del torneo.

Por ello, cuando Vizcarrondo opta por un cambio, su decisión no es un capricho o una simple rotación. Es una medición estratégica del desgaste, la gestión de la energía y el mantenimiento del equilibrio táctico del equipo durante 90 minutos con un número de fichas de recambio muy reducido.

Es fundamentalmente injusto criticar sus sustituciones sin comprender esta limitación. El cuerpo técnico está obligado a un management de plantilla extremadamente cuidadoso.


📢 Llamada a la Calma: El Recorrido es Largo y la Evolución Continúa

Hemos sumado 4 puntos de 6 posibles, goleando a un campeón del mundo juvenil y empatando ante una potencia africana con un estilo que respeta las fortalezas técnicas de nuestro jugador. La clasificación a octavos está al alcance de la mano.

Sin embargo, este es el momento de llamar a la calma y a la mesura. El éxito en un torneo de esta magnitud nunca está asegurado. Quedan detalles por pulir —especialmente la contundencia— y el objetivo principal sigue siendo la consolidación y la evolución de esta generación.

Estamos presenciando el crecimiento de un grupo de jóvenes que está aprendiendo a competir a nivel élite, bajo una filosofía que sí le sienta bien al gentilicio. No los carguemos con la ansiedad de toda una nación. Disfrutemos el proceso, sigamos apoyando a este cuerpo técnico que ha demostrado saber lo que hace, y esperemos que la mejor versión de esta Vinotinto Sub-17 —asociativa, ordenada y, esperamos, más letal— aparezca en los momentos decisivos.

El sueño mundialista está vivo, pero la madurez se construye partido a partido.