🌪️ Después del papelón… otra vez

La eliminación en eliminatorias volvió a ser un golpe durísimo para la Vinotinto, no solo por el resultado deportivo sino por la sensación de retroceso en un proceso que supuestamente debía consolidar avances y no repetir errores del pasado. Como ya expliqué en este artículo, el “Bocha” Batista fue cesado de su cargo tras otro papelón, dejando al equipo nacional sin dirección y sin un proyecto serio al cual aferrarse. Una vez más quedamos en esa especie de limbo donde no hay hoja de ruta clara, donde las urgencias mandan más que la planificación y donde se habla mucho más de nombres que de ideas. Y, como ya es costumbre, en Twitter (o X, como prefieran llamarlo ahora) se repitió el guion de siempre: una lluvia de opiniones, de debates apresurados y de humo disfrazado de propuestas.

Lo curioso, y a la vez frustrante, es que en medio de esas discusiones aparecen siempre los mismos nombres que parecen formar parte de una especie de playlist repetida en bucle: Richard Páez, César Farías y Rafael Dudamel. ¿De verdad queremos seguir atados a ese carrusel? ¿Cuántas veces más vamos a romantizar procesos que ya mostraron sus límites y que, si bien tuvieron momentos dignos de recuerdo, no alcanzaron la madurez competitiva que el país necesita? En lugar de avanzar, se siente como si estuviéramos condenados a mirar atrás, a revivir “fracasos bonitos” y a quedarnos atrapados en esa nostalgia barata que solo nos impide dar el siguiente paso.



🚀 Romper con la nostalgia barata

El fútbol venezolano necesita un corte definitivo con esa mentalidad de segundones resignados. No podemos seguir atrapados en la lógica de repetir nombres ni en el conformismo de decir que “hicimos un buen papel” cada vez que quedamos eliminados. El próximo entrenador no puede ser un reciclado del pasado, porque la Vinotinto necesita aire fresco, nuevas ideas y un liderazgo que inspire respeto dentro y fuera de la cancha. Un técnico moderno, con capacidad de lectura táctica y dominio de grupo, pero que además tenga la personalidad para exigir a los jugadores el compromiso que hasta ahora ha sido intermitente.

De nada sirve traer a un estratega de renombre si los jugadores siguen con la mentalidad de achicarse en los momentos decisivos. La diferencia entre selecciones que compiten y selecciones que sobreviven no siempre pasa por la pizarra, sino por la mentalidad colectiva. El entrenador debe ser un detonante, un catalizador de cambio, pero el plantel tiene que responder con hambre de gloria, con carácter y con la voluntad de romper la etiqueta de “equipo simpático” que históricamente nos han colocado. Si ese cambio no se da, lo que venga será simplemente otra ilusión pasajera.


🔎 Mis tres candidatos para la Vinotinto




1️⃣ Hernán Crespo – Verticalidad y pegada

El argentino Hernán Crespo, actual DT de São Paulo, es uno de los nombres más interesantes que podrían sonar para la Vinotinto, no solo por su experiencia sino por la coherencia de su propuesta. Como exdelantero de élite, su filosofía está marcada por el instinto ofensivo: equipos que buscan transiciones rápidas, que presionan tras pérdida y que no temen ir al frente con laterales profundos y un “9” como referencia fija. Su estilo busca verticalidad, agresividad en campo rival y capacidad para golpear en los momentos justos.

Crespo ya demostró que no necesita planteles millonarios para ganar títulos. Fue campeón de la Copa Sudamericana con Defensa y Justicia en 2020, consolidando su perfil como un técnico capaz de competir a nivel internacional. Además, ha dirigido en Sudamérica, Asia y Medio Oriente, lo que le da una visión más amplia y adaptable. Sin embargo, aquí surge el gran inconveniente: convencer a São Paulo de liberar a un técnico con contrato vigente y en plena disputa de fases decisivas. Es un escenario complicado, aunque no imposible, pero que muestra una vez más la distancia entre lo que soñamos y lo que realmente está al alcance.





2️⃣ Leonardo Jardim – Estructura y formación de talentos

Leonardo Jardim, mitad portugués y mitad venezolano, es un perfil que en nuestro entorno pocas veces se toma en serio, pero que tiene credenciales que no se pueden ignorar. Fue el cerebro detrás de aquel Mónaco 2016/17 que rompió la hegemonía del PSG, llevó al club a semifinales de Champions League y, lo más importante, potenció a una generación dorada de talentos como Mbappé, Bernardo Silva, Fabinho y Lemar. Jardim es un entrenador táctico, detallista y flexible, que entiende cómo trabajar con planteles limitados y cómo sacar el máximo provecho de lo que tiene a disposición.

Hoy dirige al Cruzeiro en el Brasileirao, un contexto competitivo y exigente que lo mantiene activo en la élite. Su modelo se caracteriza por orden defensivo, presión selectiva y transiciones rápidas, pero también por la capacidad de formar jugadores y estructurar proyectos. En una Vinotinto necesitada de orden y de alguien que piense más allá del partido inmediato, Jardim sería un arquitecto ideal. El problema, nuevamente, no es su capacidad, sino su disponibilidad: ¿cómo convences a Cruzeiro de que libere a un DT con contrato y cómo seduces a Jardim para embarcarse en un reto tan complejo como la Vinotinto?





3️⃣ Luis Zubeldía – Intensidad y ADN competitivo


Luis Zubeldía, argentino y actualmente sin equipo, es el nombre que más ha sonado en los últimos meses tanto en la prensa venezolana como en la argentina. Su perfil encaja perfectamente en lo que la Vinotinto necesita: intensidad, competitividad y una filosofía clara de juego dinámico. Viene de triunfar con Liga de Quito, con la que ganó la Copa Sudamericana en 2023 y la Recopa Sudamericana en 2024, consolidándose como un técnico que no solo sabe competir, sino también ganar.

Zubeldía apuesta por presión alta, equipos intensos y un fútbol asociativo que busca el protagonismo desde el mediocampo. Sus sistemas tácticos suelen oscilar entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3, con laterales ofensivos y mediapuntas creativos que dan volumen en ataque. Es un entrenador obsesivo con los detalles, competitivo al máximo y capaz de contagiar ese ADN ganador que tanto nos ha faltado. A diferencia de Crespo o Jardim, la gran ventaja de Zubeldía es que se encuentra libre, lo cual lo hace más accesible y lo convierte, por ahora, en el candidato más realista para asumir las riendas de la selección.



🧩 El verdadero problema: no solo es el DT

Más allá de los nombres y de los estilos de juego que cada candidato pueda aportar, la gran pregunta es si realmente existe un ecosistema preparado para que el próximo seleccionador tenga éxito. Porque podemos traer a Crespo, Jardim, Zubeldía o incluso soñar con Guardiola, Mourinho o Klopp, pero nada de eso tendrá sentido si la Federación Venezolana de Fútbol sigue siendo más un obstáculo que un aliado. La gestión institucional es la que debe poner las bases para que el técnico pueda trabajar con seriedad, con planificación y con respaldo. Sin eso, cualquier proyecto está condenado a ser humo.

El éxito no se construye solo con una pizarra ni con una buena charla técnica. Requiere tres factores inseparables: un entrenador con ideas modernas y liderazgo, jugadores comprometidos que no se achiquen en los partidos decisivos y una dirigencia que deje de pensar en intereses personales para empezar a pensar en el bien del fútbol venezolano. Si alguna de estas tres patas falla, el proyecto se tambalea. El técnico es solo la primera piedra, pero no es la única. Y esa es una lección que todavía parece costar demasiado asimilar en nuestro país.



📝 Reflexión final

La Vinotinto no necesita nostalgia ni humo, sino decisión, valentía y compromiso. Traer un técnico competitivo es importante, pero no suficiente. El verdadero reto será cambiar la mentalidad de los jugadores y exigir a la FVF que actúe con seriedad, dejando atrás los errores de improvisación que tanto daño han hecho. El futuro no se construye con debates en Twitter ni con viudas de entrenadores pasados, sino con un cambio real de cultura futbolística.

La pregunta que queda en el aire es simple pero contundente: ¿están los jugadores y la Federación dispuestos a acompañar de verdad un proyecto serio? Si la respuesta es no, entonces podemos seguir nombrando a Páez, Farías o Dudamel cada vez que haya un vacío en el banquillo, pero el desenlace será idéntico: otra generación perdida, otro lamento nacional y otra oportunidad desaprovechada.