📍 Semana de aniversario, estadio vestido de fiesta, ceremonia incluida y una hinchada que esperaba una victoria para seguir creyendo. Pero el resultado terminó siendo un nuevo empate amargo en casa, esta vez frente al filial de Academia Puerto. Lo preocupante no es solo el marcador, sino la sensación de que el equipo perdió chispa y que, más allá del esfuerzo, ya no existen respuestas futbolísticas claras.


🚨 Cuando el planteamiento mata la ilusión




Lo que vimos en este partido no es una excepción: es la consecuencia de una tendencia que arrastramos desde el inicio de la segunda vuelta. El equipo no logra imponer condiciones en casa, mucho menos ser protagonista. Los planteamientos de Oswaldo Chaurant parecen un libreto repetido, sin variantes, sin lectura y con un sello preocupante: la incapacidad de reacomodar la idea cuando el partido se tuerce.

Un club que sueña con volver a primera no puede conformarse con un DT que plantea mal, lee peor y termina atado de manos en la táctica. Lo más frustrante es que sí hubo refuerzos: llegaron mediocampistas, defensores y delanteros, pero pareciera que no existen. O no se les da confianza, o se usan en posiciones improvisadas. Eso refleja falta de claridad, porque a estas alturas de la temporada no se debería seguir probando fórmulas, sino consolidando una estructura sólida de cara al cuadrangular.


🤔 ¿Todavía tiene crédito el técnico?

Es la pregunta incómoda que muchos intentan esquivar, pero la respuesta cada vez suena más evidente: el crédito se agotó. Chaurant arrancó con un grupo fresco, con ilusión y con ideas que en algún momento dieron resultados. Sin embargo, en esta segunda vuelta el desgaste es notorio: el equipo perdió intensidad, carece de variantes y luce predecible.

La situación recuerda a esas historias donde se ve venir la tormenta pero nadie hace nada hasta que es demasiado tarde. Y eso, justamente, es lo que no podemos permitirnos. Un proyecto que lleva el nombre de la “Vuelta de Trujillanos” no puede caminar hacia la oscuridad sin reaccionar. La primera división es el objetivo, pero con esta dinámica el sueño corre el riesgo de convertirse en una crónica de una muerte anunciada.


🟡 El aniversario que dejó más dudas que certezas

El aniversario debía servir como un punto de motivación extra: una fiesta deportiva, un recordatorio de lo que significa esta camiseta para su gente, un impulso anímico para encarar lo que viene. Pero lo que vimos fue lo contrario: un equipo sin ideas, un DT sin plan y una hinchada que salió con más preguntas que certezas.

El contraste duele, porque la grandeza de un club no solo se mide por la historia, sino también por la capacidad de responder en los momentos clave. Hoy Trujillanos está atrapado en un círculo de improvisaciones y decisiones que generan más dudas que confianza. Y si el propio entrenador no parece tener claridad, ¿cómo exigirle al jugador que la tenga?



🚀 El cuadrangular no perdona

El reloj corre y la competencia no espera. El cuadrangular será un filtro implacable: solo estarán los equipos que se preparen con seriedad, que lleguen con un plan y que sepan competir bajo presión. Y en este momento, Trujillanos parece ir en dirección contraria.

El dilema es claro: o se replantea el camino con Chaurant, exigiéndole una reacción inmediata y tangible, o se toma la decisión de dar un giro antes de que el proyecto se estrelle. Porque el verdadero peligro no es empatar con un filial en casa, sino acostumbrarse a la mediocridad y dejar pasar la oportunidad de regresar a primera división.


👉 En un próximo post desarrollaré quién debería ser el indicado para tomar el timón de este barco y devolverle rumbo al sueño. Porque Trujillanos no puede vivir de aniversarios ni de recuerdos: necesita volver a ser protagonista en el presente.