🟡 Un mercado que dejó una resaca amarga

Hace ya varias semanas que terminó el mercado de fichajes y la sensación en el entorno de Trujillanos FC no es de ilusión, sino de incertidumbre. La llegada de nuevos nombres no trajo respuestas claras y lo que se percibe en el campo es un equipo más indeciso que sólido, más frágil que confiable. Y lo más preocupante: un entrenador que no inspira seguridad, sino dudas.

¿De qué sirve reforzarse si después las piezas no encajan en su lugar natural? Ese es el gran dilema que rodea al equipo. Porque no es un tema de falta de plantilla —hay jugadores de sobra para competir— sino de cómo se utilizan, de qué idea de juego se transmite y de si existe un plan real o solo parches improvisados.



⚽ El espejo de Real Frontera: ganar, relajarse y sufrir

El partido contra Real Frontera fue un espejo de las carencias que arrastra el equipo. Se comenzó ganando, con autoridad y ambición, pero en cuestión de minutos todo se derrumbó: desajustes defensivos, pérdida de control en el medio y una remontada rival en el mismo primer tiempo.

Lo grave no es que el rival reaccione, lo grave es que Trujillanos no tuvo herramientas para responder. En el segundo tiempo, los cambios parecieron más un capricho que una corrección real. Entraron Carlos Gil, Hidalgo, Ederson Torrealba y Vivas, pero el equipo nunca encontró un orden. Abreu, que estaba rindiendo como volante ofensivo, fue retrasado para suplir la salida de Toussaint.

Ríos, un mediocampista natural, vio todo el encuentro desde el banco. Gil no pesó, Vivas desapareció, Torrealba muy poco y de Hidalgo casi nada. En resumen: cuatro cambios que alteraron la estructura y no aportaron soluciones.

¿No es este un patrón que ya hemos visto antes en la temporada?




🟤 Improvisaciones que se repiten una y otra vez

No es un hecho aislado. El profesor Chaurant insiste en colocar jugadores fuera de posición, en probar fórmulas que no corresponden a las características del plantel. Laterales como Mayker González, Josué Vivas o Trompetera terminan jugando en el doble pivote, un rol para el que no fueron formados.

¿Resultado? Un mediocampo sin equilibrio, sin transiciones limpias y sin identidad. Lo más irónico es que sí hay piezas en la cantera y en el banco para ocupar esas posiciones, pero se prefiere apostar por inventos que no funcionan.

El fútbol no se trata solo de tener nombres, sino de ubicarlos donde realmente marcan diferencias. Y cuando un entrenador insiste en improvisar, tarde o temprano la factura llega.




⚠️ El riesgo del conformismo: liderar sin autoridad

Hoy, Trujillanos lidera su grupo. Es un dato objetivo. Pero, ¿lidera con autoridad? La respuesta es no. La cima se ha convertido en una especie de colchón de comodidad donde los errores parecen justificarse y las dudas se disimulan.

Ese es el mayor peligro: la relajación. Porque en el cuadrangular final, donde realmente se juega el ascenso a Primera División, no habrá margen de error. Allí no servirá un empate salvado en el último minuto, allí no habrá espacio para improvisaciones en los cambios ni para ensayos con jugadores fuera de rol.

El equipo que llegue a esa instancia sin un plan claro y sin un timón firme, se quedará en la orilla. Y el hincha trujillano no quiere otro año más de frustraciones.



🔄 ¿Chaurant debe seguir o es hora de un recambio?

Aquí está la gran pregunta que todos nos hacemos: ¿debería la nueva directiva confiar en Chaurant hasta el final del torneo o es momento de buscar un entrenador con experiencia real en ascensos y manejo de plantillas competitivas?

La paciencia con el actual técnico se ha ido desgastando. No es la primera vez que pasa. Y si la tendencia se repite, lo que hoy parece un “liderato cómodo” puede convertirse en un derrumbe en el momento más importante del año.

El hincha lo sabe, los jugadores lo sienten y la directiva no puede hacerse la vista gorda. Trujillanos necesita más certezas que experimentos, más trabajo real que improvisaciones.




📝 Conclusión: el tiempo se acaba

El profesor Chaurant tiene crédito todavía, pero ese crédito no es infinito. Los partidos recientes han dejado claro que la confianza se resquebraja y que el margen de error se reduce. No se trata solo de ganar o empatar, se trata de cómo se juega, de cómo se transmite seguridad y de cómo se prepara el terreno para el cuadrangular.

El ascenso no se regala, se gana con planificación y seriedad. Si Trujillanos quiere volver a Primera, necesita un líder que entienda el peso de esa responsabilidad. Y si Chaurant no lo demuestra ya, la directiva deberá tomar una decisión difícil pero necesaria: buscar un recambio antes de que sea demasiado tarde.


💬 Y tú, aficionado trujillano, qué opinas?

  • ¿Confiarías en Chaurant hasta el cuadrangular o ya es hora de un cambio en el banquillo?

  • ¿Crees que el problema es solo del entrenador o también de la directiva y su planificación?

  • ¿Qué pesa más: el liderato actual o las dudas constantes en el juego?