El talento no basta si el sistema lo sabotea. ¿Queremos avanzar o simplemente sobrevivir? El fútbol venezolano no está condenado, pero sí abandonado. Y eso tiene responsables.


🏗️ Infraestructura: hay estadios… y también ruinas

Es verdad: estadios como el Misael Delgado, el Brígido Iriarte, el Metropolitano de Mérida, el Monumental de Maturín, el José Antonio Anzoátegui y el Metropolitano de Cabudare fueron reacondicionados para el Preolímpico Sub-23 y el Sudamericano Sub-20. Están funcionales, algunos con césped renovado, otros con camerinos decentes. Pero hay que decirlo con claridad: eso no representa a todo el país.

Muchos otros estadios están en abandono. Instalaciones como el Reinaldo Melo de Barinas, el Rafael Calles Pinto de Guanare, el Luis Loreto Lira en Valera, y muchas canchas de Segunda División y categorías menores no cumplen los requisitos mínimos ni para entrenar, mucho menos para competencias internacionales. ¿Y cómo se puede formar talento si no tiene dónde jugar?


📚 Formación de entrenadores: ¿quién enseña a los que enseñan?

Si un técnico no está bien formado, ¿cómo se le puede exigir que forme jugadores? Hoy en Venezuela hay entrenadores con licencias sin experiencia, y otros con experiencia sin licencias. Hay algunos con preparación internacional —como Alí Cañas, Enrique Maggiolo, Francesco Stifano o Leo González— pero la mayoría carece de acompañamiento metodológico real.

Las federaciones serias (Uruguay, Japón, Marruecos) tienen institutos de formación continua para entrenadores: cursos obligatorios, renovación de licencias, intercambios, evaluaciones prácticas. En Venezuela, salvo iniciativas aisladas del CENAF (Centro Nacional de Formación), no hay un sistema que garantice calidad técnica ni pedagógica.

¿La respuesta sincera? Hoy se está improvisando con lo que hay. Y eso se paga en la cancha.



🧱 Una FVF que comunica mejor, pero sigue sin visión unificada

La FVF ha mejorado en imagen: redes sociales activas, marketing moderno, torneos como el “Canteras de América” en Margarita. Pero la estructura sigue sin dirección técnica nacional integrada. Los clubes no están obligados a desarrollar juveniles. Los torneos femeninos son inconsistentes. Y los planes cambian cada ciclo. No hay columna vertebral.

¿Cuál es el proyecto Vinotinto? ¿Hay una idea país detrás de la pelota?
La respuesta es incómoda: no. Existen esfuerzos parciales, como el de Vizcarrondo con la Sub-17, pero no se respetan ni siquiera los procesos exitosos. Vizcarrondo —que clasificó al Mundial Sub-17 y ganó el Canteras de América— dejará esa categoría para asumir la Sub-20. Pero en vez de ascender con su cuerpo técnico, la Sub-17 quedará en manos de Jhonny Ferreira, ajeno a ese trabajo previo.

¿Tiene sentido romper un proceso juvenil exitoso para improvisar desde cero? No lo tiene. Pero lo hacen.



⚖️ Arbitraje y VAR: ¿garantía o lotería?

El VAR debía ser una herramienta de justicia. En Venezuela, se convirtió en una ruleta. En una misma jornada puede usarse en Caracas y no en Barinas. A veces funciona para un equipo, pero no para otro. No hay criterios uniformes. No hay informes públicos. No hay transparencia.

La llegada de Emerson Augusto de Carvalho, exvicepresidente de la comisión brasileña de arbitraje, es una buena señal. Tiene experiencia, ha dado capacitaciones en Venezuela, y asume ahora como nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la FVF. Pero, ¿puede un solo hombre arreglar un sistema que no se respeta desde la base?

¿La respuesta? No. Necesitamos una escuela nacional de árbitros con pruebas, videoanálisis, rotación, seguimiento, sanciones y protección. Si el VAR es tecnología sin criterio, no sirve. Si los jueces no se sienten respaldados ni supervisados, no hay imparcialidad posible.



👶 Fútbol base: talento natural, sistema ausente

En Venezuela nace talento, pero no se desarrolla talento. No por falta de ganas, sino por falta de sistema. No hay campeonatos federados juveniles estables. No hay captación sistemática ni seguimiento. Las academias privadas hacen lo que pueden, y muchas veces compiten entre sí por marketing, no por formación.

¿Es necesario volver a imponer la “regla del juvenil”?
Sinceramente, no. Su eliminación en 2022 fue correcta. La norma había degenerado en un negocio opaco: se utilizaban muchachos sin pagarles, sin invertir en su desarrollo, solo para cumplir la cuota reglamentaria. El que tiene talento juega, sin necesidad de imposiciones. Y los ejemplos sobran: David Martínez, Yerwin Sulbarán, Diego Claut, Henry Díaz y el “Tuti” Andrade surgieron sin esa norma, por mérito propio.

Pero sin un sistema de divisiones inferiores, la eliminación de esa norma dejó aún más expuestas las fallas del fútbol base. Hoy, los juveniles que no tienen padrino o vitrina quedan olvidados. La estructura para formarlos no existe, ni desde los clubes, ni desde la FVF, ni desde la liga.

¿Queremos que surjan nuevos talentos? Entonces hay que construir el sistema, no fingirlo con reglas cosméticas.



🧠 Dirección técnica nacional: ¿quién arma la columna vertebral?

El problema no es solo si la Sub-17 clasifica o no al Mundial. El problema es que cada categoría trabaja sola. Vizcarrondo comenzó un proceso desde la Sub-15 hasta hoy, con una idea, una estructura, una forma de jugar. Pero eso se rompió. Ferreira asumirá la Sub-17 sin haber sido parte del equipo técnico, ni del camino previo.

¿Cómo se construye una identidad de selección sin procesos que se respeten?
La respuesta es simple: no se puede. Uruguay, Japón o Estados Unidos trabajan con una sola idea desde la Sub-14 hasta la absoluta. Aquí, cada técnico es un reino aparte. Eso no es un proyecto nacional. Es supervivencia a corto plazo.



👥 Identidad futbolera: el alma está en el interior

Hay una imagen equivocada: que en Venezuela no se vive el fútbol. Falso. En Táchira, Trujillo, Mérida y Portuguesa se vive como religión. Hay niños con franelas del equipo de su estado, calles paralizadas en partidos clave, y una tradición que viene desde el siglo pasado. Lo que pasa es que ese fervor nunca ha sido integrado al relato nacional.

¿Por qué Caracas, Valencia o Maracay no tienen esa identidad futbolera? Tal vez porque el fútbol profesional nunca se pensó como reflejo de la comunidad. Porque los clubes han sido empresas, no escudos de barrio. Pero si el modelo aprendiera de esos estados andinos y llaneros, Venezuela tendría una liga con alma.



⚽ Fútbol femenino y sala: el talento también es mujer

La selección femenina venezolana ha dejado claro que tiene nivel internacional. Se han clasificado a mundiales juveniles, han brillado individualidades, pero la liga nacional es frágil, sin cobertura, sin estructura ni condiciones mínimas. Las jugadoras muchas veces no cobran, entrenan en campos irregulares y compiten en torneos fugaces.

Lo mismo con el futsal. La Vinotinto fue a un Mundial y compitió. Pero no hay un torneo nacional constante ni una liga profesional real. Sin ecosistema, el talento se asfixia.

¿De qué sirve exportar jugadoras si aquí no se siembra nada?
¿Cómo se construye una élite sin una base sólida?



🔚 Conclusión: ¿realmente queremos mejorar?

El fútbol venezolano no está mal por azar. Está mal porque no hay planificación, ni exigencia, ni respeto por los procesos.
Sí, hay talento. Sí, hay estadios. Sí, hay entrenadores con vocación. Pero no hay un sistema que los articule.

Y lo peor: cuando algo funciona, se rompe. Cuando alguien se forma, se reemplaza. Cuando hay una idea, se ignora.

Entonces, con sinceridad:
¿Queremos ir al Mundial? Solo si hay proyecto.
¿Queremos ligas con alma? Solo si hay arraigo.
¿Queremos justicia en cancha? Solo si hay criterio y fiscalización.
¿Queremos cambiar? Solo si dejamos de improvisar.