En el fútbol, como en la vida, el tiempo no se detiene. Las generaciones se van renovando. Una oportunidad se convierte en historia y deja espacio a otras por venir. Durante estos días, en un momento de reflexión, me pregunté: ¿quiénes serán los que se pongan la camiseta Vinotinto dentro de unos años y representen a Venezuela con madurez, talento y compromiso?. Esa pregunta me llevó a recopilar un análisis basado en las generaciones Sub‑23 de 2024, Sub‑20 de 2023–2024 y Sub‑17 de 2023–2024. El resultado es un XI aspiracional, cargado de potencial, pero también de realidad.

Este equipo no pretende ser una verdad absoluta, sino una proyección personal, cuidadosamente construida a partir de lo que he visto, escuchado y reflexionado en torno a estos valores esenciales: formación, continuidad y carácter. Más allá del nombre y del momento, es una mirada sobre lo que puede venir si se hace bien el trabajo.


🧤 Portería: entre la incertidumbre y un guardián en silencio

Elegir un arquero para el futuro de la Vinotinto es un ejercicio de paciencia y confianza. Al pensar en porteros venezolanos que marcaron época, surgen nombres como Wuilker Faríñez, con su deslumbrante irrupción joven, y Rafael Romo, que hoy es pilar bajo los tres palos. Sin embargo, cuando miramos hacia el futuro, no hay aún un claro sucesor. Esa ausencia realza la figura de Samuel Aspajo, de 20 años, que defiende el arco de Metropolitanos FC.

Lo que hace a Aspajo diferente no son sus reflejos espectaculares —que también los tiene— sino su madurez precoz. Sabe cuándo jugar corto, cómo manejar situaciones de presión alta, y transmite calma desde su posición. Es un arquero que no necesita gritar para hacerse escuchar: su lenguaje corporal y su lectura de jugadas hablan por él. ya ha estado en procesos formativos con la selección , ha demostrado consistencia y serenidad en una liga exigente con porteros jóvenes.

Aspajo tiene margen de crecimiento y, si continúa cultivando esa regularidad de juego, podría consolidarse como una opción real para la absoluta. En un contexto donde escasean figuras consagradas bajo los tres palos, su perfil es de los pocos que ofrecen garantías.



🛡️ Centales: la firmeza joven con proyección técnica

La defensa central es una posición clave en el fútbol moderno. Ya no basta con ser fuerte o anticiparse: hoy se exigen jugadores que sepan jugar con los pies, entender los ritmos del partido y conducir desde el fondo. En esa línea, mi dupla ideal para la zaga representa lo mejor del presente y el futuro:

🔹 Marcos Maitán (17 años, Monagas SC)

Con apenas 17 años, Maitán se ha ganado un lugar fijo en Monagas SC. Mide 1,90 metros, lo que ya le da presencia aérea, pero su valor principal es su capacidad táctica y mental. Juega como si tuviera años de experiencia: anticipa, corrige, marca con criterio y sabe cuándo salir a cortar o cuándo replegarse. Su estilo no es alocado; es calculado y preciso. Además, tiene técnica para dar salida limpia, y liderazgo para ser voz de mando dentro de la línea defensiva. Maitán combina juventud con serenidad, un equilibrio raro de encontrar.





🔹 Bianneider Tamayo (20 años, Universidad de Chile / Unión Española)

El segundo central de esta dupla viene con más rodaje internacional. Tamayo, de 20 años, zurdo natural, forma parte del entorno profesional en Chile y ha demostrado calidad en equipos importantes como Universidad de Chile y Unión Española. Es uno de los pocos centrales venezolanos zurdos con una proyección tan clara. Tiene visión de juego desde atrás, sabe cuándo filtrar, cómo cubrir espacios y cómo ser el primer pase luego del robo de balón. Su lectura táctica, capacidad de pase y experiencia en ligas competitivas lo posicionan como un perfil moderno, vital para cualquier defensa que aspire a competir en el largo plazo.



Juntos, Maitán y Tamayo forman una pareja con equilibrio entre fuerza física, inteligencia táctica y técnica depurada, una base moderna y sólida para cualquier esquema defensivo.



🏃 Lateral derecho: el equilibrio entre constante y líder silencioso

En el lateral derecho, Venezuela tiene en Jon Aramburu (23 años) a un jugador singular. Formado en España, con experiencia internacional y un rendimiento constante, es más que un lateral: es un pilar táctico.

Aramburu no necesita ser el más veloz ni el más vistoso, pero sí es eficiente. Entiende cuándo subir con criterio, cuándo retrarse y cómo convertirse en un nexo entre defensa y ataque. Su inteligencia posicional le permite leer movimientos rivales y corregir en bloque sin complicaciones. Su desempeño con la Vinotinto absoluta ha sido firme y silencioso, lo que lo convierte en la opción natural para ese lado de la defensa.

Además, su madurez emocional y disciplina lo destacan entre sus compañeros. Es el tipo de jugador que exige compromiso y entrega sin necesidad de protagonismos. Por su perfil calmado y su calidad constante, lo veo no solo como un titular seguro, sino como un potencial capitán de equipo en el mediano plazo.

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👟 Lateral izquierdo: la alternativa lógica para un problema histórico

El lateral izquierdo ha sido históricamente uno de los puestos más críticos en la Vinotinto: escasean los zurdos y las opciones suelen improvisarse. En ese escenario, el surgimiento de Alessandro Milani (20 años) es un respiro. Ítalo‑venezolano formado en la Lazio Primavera, trae consigo una base táctica sólida y experiencia en el fútbol europeo.

Milani no solo defiende bien: tiene criterio ofensivo. Sabe cuándo subir, cómo proyectarse con orden sin dejar al equipo expuesto, y cómo recuperar con disciplina. Es zurdo natural, algo que la Vinotinto no tiene en abundancia, y además ha sido convocado por el "Bocha" Batista para partidos de Eliminatoria, lo que indica que el cuerpo técnico lo valora seriamente.

La versatilidad es otro punto a su favor: puede actuar como lateral, carrilero o incluso central por izquierda si el esquema lo requiere. Su formación táctica en Italia lo diferencia de muchos jóvenes venezolanos, y su compromiso con la camiseta lo hace una opción legítima, con la capacidad de convertirse en una solución definitiva para la banda izquierda.



🧱⚙️ Pivote: versatilidad y escuela neerlandesa

En el mediocampo moderno, el número 5 debe ser algo más que un recuperador: necesita ser conductor, enlace, lector de juego y punto de partida. En ese rol, Yiandro Raap, de origen neerlandés y venezolano, se presenta como una alternativa fascinante.

Raap está desde los 13 años en las formativas de PSV Eindhoven en Paises Bajos, Región que históricamente entiende el fútbol como posesión, movimiento y juego total. Eso se refleja en su juego: sabe cuándo quebrar líneas, cómo posicionarse para recibir y distribuir, y también cómo meterse entre centrales para reforzar la defensa. Su lectura táctica es avanzada, su toque limpio y su despliegue físico notable. Además, ha jugado tanto para la Sub‑17 neerlandesa como para la Sub‑17 y Sub 20 venezolana, lo que habla de su nivel dual y su reconocimiento internacional.

Más que un volante defensivo, Raap es un mediocentro moderno, con inteligencia visual del juego y capacidad para adaptarse a múltiples roles: central, lateral e incluso pivote con vocación ofensiva. Si se le da continuidad, puede ser un pilar para liderazgos posteriores.



🎯🎩 Mediocampistas interiores: conexión entre calidad y cerebro

La medular necesita equilibrio: creatividad, pausa y conducción. Aquí propongo una dupla con dos perfiles complementarios:

🔹 Henrry Díaz (17 años, Monagas SC)

Henrry emergió en el Sudamericano Sub‑17 como uno de los motores del equipo que logró clasificar al Mundial. No es solo un volante más que ya se haya visto: es una anomalía en el futbol nacional, un arquitecto táctico. Juega con serenidad, velocidad mental, pase entre líneas y recuperación limpia. Tiene la precisión para crear espacios y la inteligencia para saber cuándo soltar la pelota. Es un cerebro joven con mirada adulta, capaz de controlar el ritmo del partido sin alardes.

🔹 Telasco Segovia (22 años)

Telasco representa lo que suele llamarse un mediocampista total: regatea, filtra, define, asiste. Ha jugado en clubes internacionales, ha sido observado por equipos importantes (incluso mencioné su nombre en este análisis: Telasco Segovia en la mira del betis). Tiene capacidad para desequilibrar en corto y golpear desde media distancia. Es técnico, cerebral y útil en varias posiciones.


Juntos, Díaz y Segovia pueden brindar a la Vinotinto una medular equilibrada: control, pausa, recuperación, ataque y asociaciones. Una dupla que fusiona juventud e impacto.



⚡ Extremos: desequilibrio, olfato y linaje

Las bandas son las zonas donde aflora la chispa creativa. Aquí propongo dos extremos con características complementarias:

🔹 David Martínez (19 años, LAFC)

David juega como extremo derecho, pero es zurdo, un perfil que escasea. Tiene regate, visión de juego, velocidad mental y capacidad para desequilibrar por fuera y por dentro. Ya ha sido analizado en otra entrada: ¿Es David Martínez un jugador distinto?. Su capacidad para cortar hacia el centro, buscar el tiro o asistir lo transforma en una amenaza constante. Es un extremo moderno, directo e incómodo para los rivales.




🔹 Juan Arango Tortolero (19 años, Granada B)

Sí, lleva un apellido que pesa en la historia del fútbol venezolano. Pero no lo selecciono por eso, lo hago por lo que muestra: ambidiestro, buen remate, capacidad para llegar al área y la polivalencia de adaptarse como falso 9 si es necesario. Formado en el la academia de su padres y en las canteras del Girona, ha demostrado talento en las categorías juveniles y compromiso con la selección. Su imaginación con el balón y su evolución técnica lo hacen un proyecto interesante más allá del apellido.



🧨 El ‘9’: olfato fino en un mundo de centímetros


La búsqueda de un delantero centro en Venezuela ha estado dominada por la idea de estatura y físico. Pero el fútbol actual demuestra que el gol no depende de eso. En Sudamérica, delanteros como Lautaro Martínez o Julián Álvarez no superan el 1,80 mts. Por eso, mi opción es Diego Claut (17 años), goleador de la Vinotinto Sub‑17.

Claut mide 1,76 mts, pero tiene un olfato para definir que compensa todo lo demás. Se mueve bien entre los centrales, coloca el cuerpo en el momento justo y sabe leer los espacios. No es un tanque aéreo, pero sí letal en el área chica. Su sed de gol, decisión al rematar y hambre competitiva lo hacen un delantero ideal para los tiempos que vienen. Un goleador con estilo clásico, pero moderno en su movilidad.


🧠 DT: proceso con identidad y liderazgo joven

Y como cada pieza importante necesita un conductor, el nombre más coherente hoy con esta generación es Oswaldo Vizcarrondo. Ex-jugador, hoy técnico, quien clasificó al Mundial Sub‑17, ganó el Torneo Canteras de América y se prepara para dirigir la Sub‑20.

Vizcarrondo no es un símbolo vacío ni un entrenador de moda. Tiene formación, experiencia en divisiones menores y una relación cercana con esta generación. Su estilo se basa en métodos modernos, juego asociado y conexión con los jugadores que ya conoce desde hace años. Defendería este proceso porque representa continuidad, proyecto y coherencia técnica. No es un salto al vacío: es una construcción meditada.


📝 Conclusión: sembrar ahora para cosechar después

Este XI no es un sueño sin fundamento. Es una visión desde la esperanza, sí, pero también desde el rigor del seguimiento. Algunos nombres no llegarán. Otros excederán expectativas. Lo importante es identificar el talento, cuidarlo, acompañarlo y apostar por procesos.

Cuando esos jugadores alcancen su potencial, no será por azar. Será fruto de trabajo, constancia y visión a largo plazo. Y si eso sucede, esta selección podrá recoger una cosecha brillante de una generación preparada para llevar la camiseta con responsabilidad y talento.

Y bueno aqui les dejo mi XI: