Una reflexión tras la victoria de Trujillanos FC ante Real Frontera:
Una victoria que ilusiona… pero no tapa todo
Hoy Trujillanos volvió a darnos una alegría. El triunfo ante Real Frontera nos deja líderes del Grupo Occidental y, como hincha, no puedo estar más feliz por eso. Ver al equipo peleando arriba siempre es emocionante, sobre todo cuando uno conoce el camino tan duro que hemos recorrido en los últimos años.
Pero aun con la alegría del resultado, no puedo evitar sentir una incomodidad. Una pequeña preocupación que viene creciendo desde aquel partido en el que Barquisimeto SC nos remontó en casa por la Copa Venezuela. Desde entonces, algo me viene haciendo ruido.
El problema de siempre: no sabemos cerrar los partidos
La verdad es que Trujillanos viene repitiendo el mismo error una y otra vez: no sabe cerrar los encuentros. Podemos jugar bien, podemos dominar, podemos ponernos en ventaja… pero nos cuesta sostener ese rendimiento hasta el final. Y eso, en cualquier categoría del fútbol, termina costando caro.
Este patrón no es nuevo. Lo venimos viendo desde que estamos en Segunda División. Parece ser una mezcla de factores: falta de concentración, detalles tácticos mal trabajados, o incluso temas económicos que terminan afectando el día a día del equipo. Desde que Oswaldo Chaurant asumió como técnico, hay avances, sí, pero también muchas dudas cuando llega el momento de asegurar los partidos.
¿Están preparados los nuevos dueños para un proyecto de Primera?
Y aquí es donde uno se empieza a preguntar cosas más profundas. ¿Los nuevos dueños del club sabrán lo que significa realmente construir un equipo de Primera División? Porque subir es solo la primera parte. Lo difícil viene después: mantenerse, competir, reforzarse con criterio y sostener el proyecto.
Lo preocupante es que no sabemos mucho de ellos. No hay información clara sobre quiénes son, qué experiencia tienen, o cuál es su visión real para Trujillanos. Y en un contexto como el nuestro, esa falta de transparencia solo genera más dudas que certezas.
La Copa Venezuela no puede seguir siendo una segunda opción
Otro tema que inquieta es la forma en la que el equipo está afrontando la Copa Venezuela. Parece que se ha convertido en un torneo secundario, una especie de estorbo entre los compromisos del grupo. Pero la Copa Venezuela es clave. Ahí juegan equipos de Primera, y ese nivel es exactamente al que queremos volver.
Entonces, ¿por qué no la estamos tomando con más seriedad? Es una oportunidad para foguearnos, para corregir errores, para medirnos con rivales que, con fe y trabajo, podríamos estar enfrentando el próximo año si ascendemos. No aprovecharla como corresponde es desaprovechar una ventana al futuro que tanto soñamos.
Trujillanos vive en un bucle desde 2020
Desde el año 2020 parece que el club quedó atrapado en una especie de bucle. Cambian jugadores, cambian técnicos, cambian directivas… pero los errores se repiten. Y eso no es casualidad. Es una señal clara de que no se ha hecho una pausa para reflexionar y corregir el rumbo.
Falta autocrítica. Falta planificación. Falta que alguien dentro del club se detenga a ver la película completa, no solo los resultados del fin de semana. Porque Trujillanos tiene historia, tiene identidad, y merece mucho más que estar girando en círculos esperando que algo cambie por sí solo.
Lo digo como hincha, no como crítico
No escribo esto por ganas de criticar por criticar. Lo escribo como alguien que ama a este equipo desde la cuna, que ha estado en las buenas y en las malas, que ha gritado goles y ha llorado descensos. Como muchos otros, solo quiero lo mejor para Trujillanos FC. Y para que eso pase, hay que hablar claro.
Ver talento en la cancha y entrega en los jugadores, pero sentir que el proyecto no tiene dirección, duele. Porque uno sabe que con un poco más de seriedad, visión y compromiso, se podría estar mucho más cerca de volver a donde pertenecemos.
El deseo de todos: volver a Primera… y hacerlo bien
Ojalá pronto podamos dar esa noticia que todos estamos esperando: el regreso de Trujillanos a la Primera División. Pero más allá del ascenso, lo que más deseo es ver un equipo preparado para quedarse, para competir, para representar con orgullo a toda una ciudad.
Que no sea solo una alegría pasajera, sino el comienzo de una nueva etapa, con bases firmes y con respeto por la historia que esta camiseta representa.
#VamosTrujillanos